Verónica Mottet, docente de La Matanza y mamá de Isabella de 11 años, denunció que desde el 5 de enero IOMA no entrega la medicación del inmunosupresor que su hija necesita tras un trasplante cardíaco. Es así que la familia reclama intervención urgente, difundir el caso y que la obra social garantice el suministro diario del tratamiento.
Por Giuliana Caivano
Verónica denunció ante esta agencia que, desde el 5 de enero, IOMA no provee la medicación inmunosupresora que mantiene con vida a su hija Isabella, trasplantada cardíaca y en seguimiento del Hospital Garrahan.
“Gracias a la Ley Justina, Isabella estuvo en emergencia nacional y a mediados de junio pudo recibir un trasplante. Todo salió bien, el equipo del Garrahan nos atendió maravillosamente. Después del alta empezamos con los trámites en la obra social para asegurar la continuidad del tratamiento, pero desde entonces la gestión se volvió un calvario”, contó Verónica.
“IOMA abandona a sus pacientes. Isabella necesita su medicación ya”, afirmó la madre, pidiendo ayuda y solidaridad.
Según la madre, isabella necesita fármacos como tacrolimus y micofenolato, cuya continuidad es imprescindible para evitar el rechazo del injerto.
“Ella toma inmunosupresores, esos medicamentos no tienen efecto residual porque ella sí o sí tiene que tomarlos todos los días”.
Por tal motivo, cualquier corte o entrega parcial del tratamiento, asegura, implica un riesgo grave para la salud de Isabella.
La historia familiar expone un desgaste administrativo, ya que tras el trasplante, la familia consiguió la cobertura pero, en los últimos meses, IOMA habría empezado a restringir cantidades y a exigir renovaciones y justificativos con mayor frecuencia. El conflicto escaló y ahora, según Verónica, las vías de reclamo internas no dieron respuesta.
“El 5 de enero dejé la receta y nunca salió del laboratorio. Cuando fui a IOMA me dijeron que ‘había que esperar’ porque ‘IOMA no paga’ y me explicaron que están pagando medicamentos a cuotas. Es decir, están poniendo en riesgo la vida de los pacientes. Yo llamo, le escribo al director, al vicedirector, y nadie me da una explicación. Llevamos 25 días sin la medicación”, denunció la mamá.
“Necesito que se resuelva urgente su situación. Ya realicé todos los reclamos correspondientes y no he obtenido respuestas”, dijo con preocupación.
“Yo no quiero plata, yo quiero la medicación. No me interesa si buscan nuevos laboratorios o si tienen problemas administrativos. Lo único que pido es que aparezca la medicación para mi hija, es su derecho. Si las autoridades no actúan, ¿a quién más le decimos que haga algo?”, cerró Verónica pidiendo difusión y apoyo para destrabar el caso.
Desde el punto de vista clínico, los equipos de trasplante recuerdan que la adherencia a la medicación es clave, teniendo en cuenta que la suspensión o variación no controlada de inmunosupresores aumenta el riesgo de rechazo y complicaciones potencialmente fatales.
Ante cualquier ayuda o posibilidad de acompañar el reclamo, la familia solicita comunicarse al 11 6099-4847.


