El juicio por su homicidio inició la semana pasada y en las últimas horas finalizaron los alegatos. El hecho ocurrió en abril de 2024.

El miércoles de la semana pasada comenzó en el Tribunal Oral Criminal N° 3 de La Matanza, el juicio por el crimen de Gianfranco Di Luciano, el joven de 20 años asesinado de un tiro en la cabeza dentro de un boliche de la localidad de San Justo.
El debate, que ya transitó dos audiencias presenciales, tuvo este lunes la lectura de los alegatos. El principal acusado es Yoel Tahiel Tambussi, quien además será juzgado por el asesinato de Rafael Pardo, un hombre de 83 años que fue atacado a tiros al salir de una farmacia en Ramos Mejía.
Según informaron, el fiscal que lleva adelante el juicio, Carlos Luppino, pidió 36 años de cárcel para el acusado. La imputación es por los delitos de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real, homicidio agravado por el uso de arma de fuego, tentativa de homicidio contra un miembro de fuerza de seguridad, portación de arma de guerra y encubrimiento agravado.
El otro imputado por el crimen de Gianfranco es un menor de edad, quien fue condenado por encubrimiento a cinco años y medio de prisión bajo el Régimen Penal Juvenil.
Inicialmente, se le concedió arresto domiciliario, pero tras ser detectado incumpliendo esa condición, la Justicia ordenó su traslado a un instituto de menores. Su situación procesal será definida en los próximos días.
EL CASO
Todo ocurrió en la madrugada del 14 de abril de 2024 en el interior del Teatro Woodstock, cuando Di Luciano, conocido como “El Colo” entre sus amigos, se encontraba en el local nocturno acompañado de otros jóvenes.
La reconstrucción de los hechos, en base a las filmaciones y testimonios recabados en el lugar, permitió identificar a Tambussi como autor de los disparos.
Según la investigación, el acusado se encontraba en el boliche y, tras una discusión con el disk jockey, subió a una tarima y efectuó varios disparos. Uno de ellos impactó en la cabeza de la víctima.
Además de la víctima fatal, otro joven resultó herido. Tambussi huyó de la escena en un vehículo junto a cómplices y fue localizado horas después en una fiesta clandestina en el barrio Almafuerte.
La captura incluyó una persecución y enfrentamiento armado con la policía, quienes secuestraron la pistola Bersa Thunder utilizada en el crimen y una motocicleta robada.
Al momento del hecho, le descubrieron a la víctima 23 dosis de cocaína y tusi en un bolsillo interior de la campera. La familia sostiene que la droga fue plantada y se trató de un intento por perjudicar el nombre Giancarlo.
Sostienen que se intentó involucrar al joven en actividades ilícitas, lo que consideran una maniobra para desviar la atención del crimen. La instrucción fue realizada por su colega Matías Folino.
“Ya desde un primer momento lo quisieron ensuciar diciendo que tenía droga en su vestimenta, cuando jamás se drogó y hasta odiaba que yo fume cuando íbamos a la cancha. Hay un bache entre que pasó el crimen y que nos llaman: lo mataron a las 5.15 y nos enteramos por un amigo a las 10. Ni siquiera nos llamó la Policía.El cuerpo de mi hijo estaba manipulado y el celular se lo hicieron mil pedazos”, contó Francisco, el papá de Di Luciano.
Según contó su familia, al momento del crimen, trabajaba en una concesionaria de autos y había empezado a cursar el CBC en la UBA. Jugaba al futsal y había sido jugador de la tercera de Huracán. “Nosotros esperamos perpetua, no hay otra condena posible”, dijo el padre.
Para el hombre, que es particular damnificado en la causa y asistió a las audiencias del debate oral,“no hay manera objetiva que no se compruebe que fue Tambussi quien mató a su hijo”.
“Estuvo en el boliche, disparó y hasta quedó filmado. Su defensa está haciendo el trabajo de embarrar la cancha con los testimonios que aporta queriendo ensuciar a mi hijo, pero lo que pasó está bien claro. Y el buen nombre y honor de Gianfranco quedará limpio”, dijo.


