El obispo de San Justo, Eduardo García, participó del Foro por una Justicia para el Siglo XXI, un encuentro que reunió a representantes del Poder Judicial, organizaciones sociales, la Iglesia y trabajadores territoriales con el objetivo de fortalecer el acceso a la justicia en los sectores más vulnerables. En este sentido, la jornada puso el foco en la necesidad de articular el trabajo entre las instituciones y quienes desarrollan tareas cotidianas en los barrios, con la mirada puesta en construir respuestas más cercanas a las realidades sociales.

Por Giuliana Caivano
La última semana se llevó adelante el Foro por una Justicia para el Siglo XXI, organizado por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación.
La misma incluyó paneles, talleres sobre migración, género, reinserción social y acceso a derechos, además de espacios de intercambio para elaborar propuestas que permitan acercar la Justicia a las comunidades más vulnerables.
El encuentro, impulsado por la Mesa de Trabajadores Territoriales de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), concluyó con el compromiso de consolidar una agenda permanente de articulación entre las instituciones, elaborar un documento con las conclusiones alcanzadas y profundizar el trabajo mancomunado entre el Poder Judicial, la Iglesia y las organizaciones que desarrollan tareas cotidianas en el territorio.
En esta línea, el obispo de San Justo, Eduardo García, participó del panel de cierre junto al secretario general de la UEJN, Julio Piumato, y otras autoridades judiciales.
Ante esta agencia, destacó la importancia de construir una Justicia más cercana a las realidades de los barrios y valoró el compromiso asumido por los distintos actores para continuar trabajando de manera conjunta.
“Fue una experiencia realmente muy positiva. Trabajamos durante toda una jornada sobre cómo hacer una justicia más humana, salir un poquito del libreto acostumbrado y mirar las situaciones concretas de las personas”, expresó.
“Es muy difícil impartir justicia solamente desde un escritorio. Hay que acercarse a los barrios, conocer las situaciones de vulnerabilidad y entender los entramados sociales que hacen que en determinados lugares haya más conflictos que en otros”, sostuvo y aclaró: “Eso no significa dejar de aplicar la ley, sino ejercer una justicia que tenga en cuenta las realidades y trate de sanar”.
En ese sentido, manifestó su preocupación por la creciente judicialización de adolescentes y jóvenes y advirtió sobre las limitaciones del sistema actual.
“Cada vez la justicia se aplica a edades más bajas. Tenemos que preservar la vida porque muchas veces los jóvenes que ingresan a institutos de reclusión no salen recuperados, sino peor de lo que entraron. No estamos viendo solamente un hecho puntual, sino una vida entera en proyección”, reflexionó.
La importancia del trabajo territorial
Durante el foro también se destacó el rol de los equipos territoriales y de los dispositivos de acceso a la justicia que funcionan en los barrios. Sobre ese punto, García aseguró que muchas comunidades de La Matanza viven una realidad marcada por la ausencia del Estado.
“Nuestros hermanos de La Matanza viven muchas veces la marginalidad, no por la delincuencia, sino por estar al margen de la vida del Estado. Esa sensación de abandono termina generando una cadena de orfandad que, tarde o temprano, se convierte en un caldo de cultivo para muchas problemáticas”, afirmó.
En esa línea, consideró imprescindible fortalecer la presencia de organismos públicos en los barrios.
“Oficinas de acceso a la justicia, de migración, de defensa de la mujer, de niñez o de discapacidad son fundamentales. En los últimos años muchas de esas herramientas se fueron reduciendo y eso impacta directamente en la calidad de vida de los vecinos”, señaló.
Además, destacó que esos espacios no solo brindan asistencia, sino que también promueven integración. “Son oficinas que integran socialmente a los barrios. Permiten que las personas accedan a sus derechos sin tener que recorrer enormes distancias o afrontar gastos que muchas veces no pueden pagar”, explicó.
Uno de los ejes del encuentro fue consolidar redes de trabajo entre la Justicia, la Iglesia y las organizaciones sociales.
“En lo que a nosotros nos compete, hubo un compromiso muy claro de colaborar con el trabajo de prevención y de sostenimiento de la vida que realizan los Hogares de Cristo. Es una iniciativa posible y concreta”, indicó.
Por último, el obispo dedicó un reconocimiento a quienes trabajan diariamente en los barrios.
“Admiro y doy gracias a Dios por todas las personas que sostienen este trabajo. No hay que aflojar, porque es desde ahí donde se construye la sociedad, se integran los barrios y se acompaña a quienes más lo necesitan”, concluyó.


