El mandatario bonaerense cuestionó con dureza el rumbo económico de la Nación, denunció un “ataque al federalismo” y afirmó que la crisis no es inevitable sino producto de decisiones políticas.
🔴 AHORA | El gobernador @Kicillofok encabeza la apertura del 154° período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura bonaerense.
— Gobierno PBA (@BAProvincia) March 2, 2026
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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aseguró hoy ante la Asamblea Legislativa que “el sufrimiento no es necesario para crecer”, subrayó que “la Argentina no está condenada a esta pesadilla” y destacó la necesidad de “cambiar el rumbo nacional”.
Acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario y por el presidente de la Cámara baja, Alejandro Dichiara, el mandatario dio inicio al 154° período de sesiones ordinarias, donde ante diputados y senadores manifestó.
“Desde Paolo Rocca a Domingo Cavallo, desde Mirta Legrand a Carlos Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien” y agregó que “después de más de dos años de gobierno, no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase”.
En el mensaje ante ministros, miembros de la Suprema Corte, intendentes bonaerenses, legisladores nacionales y provinciales que brindó de pie, sobre un atril, también expresó: “Vemos en cambio trabajadores despedidos o fuertemente endeudados a los que no les alcanza el salario, empresarios quebrados o al borde del cierre, jubilados pauperizados, estudiantes, docentes, artistas y científicos sin un mango”.
Luego, sostuvo: “Esta apertura de sesiones se produce en un año especial, este año se cumplen 50 años del último golpe militar. Hoy no vivimos en dictadura, pero sí somos testigos del ascenso de las extremas derechas que en muchos países están atacando la convivencia democrática, y la idea misma de comunidad” y apuntó que “tristemente, también nuestro país se convirtió en un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y a la humillación como método político; es un proyecto que gobierna a fuerza de represión, violencia y amenazas, con persecución judicial y condenas injustas”.
En ese marco, Kicillof remarcó que “tampoco es una coincidencia que este clima de autoritarismo vaya de la mano de proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y que vacían de contenido social a la democracia. Así, la sociedad se fractura progresivamente entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones”.
El gobernador describió el contexto económico actual como un escenario sin lugar “para fantasías ni voluntarismos” y aseguró que incluso referentes admirados por la derecha hablan de estanflación, “la peor de las combinaciones: recesión e inflación”.
Según planteó, tras más de dos años de gestión “no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente” y lo que se observa es una realidad marcada por despidos, endeudamiento y caída del poder adquisitivo. En ese marco, citó una advertencia que -según dijo- atraviesa distintos sectores: “La Argentina no va bien”.
Al repasar indicadores, señaló que el consumo masivo cayó con fuerza -ventas minoristas 10 puntos abajo y mayoristas 20%- y que productos básicos como leche, carne y yerba están en mínimos históricos.
Remarcó además que la morosidad “se triplicó” en el último año, con un 9,3% de créditos impagos y niveles aún mayores fuera del sistema bancario. A la par, sostuvo que “casi todos los sectores productivos se desplomaron”: la industria cayó 10%, la construcción 26% y el comercio 6%, mientras que desde la asunción de Milei “cerraron cerca de 30 empresas por día”.
También advirtió que muchas firmas trabajan con la mitad de su capacidad instalada -apenas 53,8% en promedio. y que la inversión extranjera directa registró saldo negativo por primera vez en 22 años. En términos laborales, afirmó que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado” y puntualizó que ya son 299.600 los empleos formales destruidos, con crecimiento de la informalidad.
Definió que “la macro está mal y la micro está horrible” y que el supuesto crecimiento que exhibe el Gobierno “es en realidad el crecimiento de la desigualdad”.
Cuestionó el rumbo del oficialismo, al señalar que aspira a “destruir el Estado, a destruir la industria nacional y a imponer en Argentina lo que llaman el ‘modelo de Perú y Paraguay’”.
A su entender, ese esquema implica “primarización productiva y precarización laboral” y pone en riesgo la salud pública, el sistema universitario y la clase media”.
“Si seguimos 6 años más en este rumbo, Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y como sociedad. Este no es ‘un ajuste más’: es una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”, manifestó.
Atribuyó esa crisis “al programa económico del Gobierno nacional”, dijo que “no es un plan basado en la libertad de mercado” dado que hay precios clave que el gobierno fija y controla estrictamente: el tipo de cambio, los salarios y jubilaciones, la tasa de interés y las tarifas”.
A ese dólar barato, añadió, se le sumó la apertura importadora, una “combinación devastadora para la industria nacional”. También cuestionó que salarios y jubilaciones se utilicen como anclas, con “paritarias pisadas” e ingresos que pierden frente a la inflación: “La única estabilidad que produce bajar la inflación a costa de los ingresos es la paz de los cementerios”.
En paralelo, criticó las tasas de interés “artificialmente altas” que alimentan la bicicleta financiera y generan rendimientos del 88% en dólares, lo que calificó como “un fenomenal subsidio para la especulación” pagado por el Estado.
En ese marco, definió el esquema general como claro: “dólar barato que desalienta la producción, importaciones que desplazan trabajo argentino, salarios reprimidos que hunden el consumo, tasas altas que premian la especulación y un ajuste fiscal que quita derechos”.
La llamada “motosierra”, dijo, no recortó privilegios sino jubilaciones, obra pública y universidades. Para el mandatario, se trata de “un modelo que favorece a la renta financiera” y debilita a la industria, las pymes y la clase media. “Las fábricas no solo fabrican cosas. Cada fábrica, fabrica un país”, afirmó, y consideró que la desintegración del tejido industrial es “un crimen social”.
Más tarde, el gobernador apuntó contra lo que describió como una narrativa que culpa a las víctimas. “Fracasaste”, dijo que se les dice a quienes pierden su empleo o deben cerrar sus empresas. Frente a eso, respondió: “no sos vos, es el rumbo económico”, “no sos vos, es el ajuste”, “no sos vos, es que hay un gobierno nacional que te abandonó”, “es el rumbo económico y su insensibilidad” y “Argentina, no sos vos, ¡Es Milei!”, resaltó.


