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Caso clínica Argentina Salud: “Trucharon mi sello y robaron mi identidad”

Romina Neira es médica estética y denunció que usaban su matrícula para hacer certificados. Fue el testimonio clave para exponer la trama detrás de una organización que operaba bajo el nombre de “Argentina Salud”.

Todo empezó con un mensaje de Instagram. Una colega le advirtió a Romina Neira, una médica estética y pediatra con consultorios en Palermo, que había certificados emitidos con su nombre en una causa judicial.

Meses después, la investigación reveló una trama de clínicas truchas, robo de identidades y ejercicio ilegal de la medicina en el municipio matancero.

Este martes, la Policía Federal avanzó con un operativo de allanamiento que terminó con 6 personas detenidas como principales acusadas, y otras 23 demoradas por distintos grados de participación, en centros ubicados en González Catán, Virrey del Pino, San Justo y Canning.

Según la investigación, la red operaba desde hacía al menos cinco años bajo la fachada de “Argentina Salud”, donde además funcionaban ambulancias no habilitadas y se comercializaban medicamentos. Entre los principales acusados hay sospechosos con antecedentes por homicidio y robos bajo la modalidad “piratas de al asfalto”.

“De las 4 sedes, una estaba clausurada y las otras tres no contaban con habilitación”, señaló una fuente de Salud provincial.

Pero el primer indicio que permitió empezar a desarmar la maniobra surgió varios meses antes, cuando Neira, médica graduada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), descubrió que alguien estaba ejerciendo medicina con su identidad profesional.

“Esto comenzó en diciembre del 2025, donde de casualidad en una instancia de una investigación por violencia de género aparecieron unos certificados con mi nombre”, contó.

Según explicó, la propia fiscal que intervenía en esa causa fue quien detectó irregularidades al intentar interpretar documentos médicos que resultaban difíciles de leer y decidió pedirle ayuda a su hermana, también médica.

“La fiscal, para interpretar estos certificados, porque a veces son medios ilegibles, le pide ayuda a su hermana que es médica. La médica, al ver que era matrícula nacional, ahí le dice, ‘mirá, ojo, porque esto es provincia’”, recordó.

Hubo otro detalle que llamó la atención de inmediato: “Y a su vez dice, ‘pará, el apellido me suena familiar’. Me busca en las redes sociales, y ahí se da cuenta que soy médica estética, no médica clínica”.

Fue entonces cuando su colega decidió contactarla directamente por redes sociales. “Se pone en contacto conmigo vía Instagram y me avisa que la hermana que era fiscal tenía certificados a mi nombre en una causa de violencia de género, que al parecer me estaban truchando el sello. Esto era en Argentina Salud, en La Matanza”, relató.

Tras conocer la situación, Neira se presentó ante la Justicia para dejar constancia de que nunca había emitido esos certificados ni atendido a esos pacientes.

“Yo me pongo en contacto con la fiscal, hago testimonial diciendo obviamente que no eran mi letra ni mi firma; pero sí mi sello y mi matrícula, aunque no era mi especialidad, con lo cual estaban truchando el sello y haciendo un robo de identidad porque también alguien estaba ejerciendo de forma ilegal la medicina en mi nombre”, explicó.

Ese testimonio fue el primer elemento que permitió avanzar en la causa, que hoy incluye imputaciones por asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, usurpación de títulos y venta ilegal de medicamentos. Los investigadores no descartan que se sumen también cargos por estafa a medida que aparezcan denuncias de pacientes atendidos por falsos profesionales.

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