Organizada por el Obispado de San Justo y la Universidad Nacional de La Matanza, la jornada contó con la presencia del ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, entre otros legisladores nacionales, provinciales y dirigentes locales y judiciales.

Este martes, ante un colmado Salón de las Américas de la Casa de Altos Estudios de La Matanza, se realizó una Jornada de Acceso a la Justicia en la que participaron y expusieron el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Martín Mena; el rector de la Universidad, Daniel Martínez; el obispo de San Justo, Eduardo García; el diputado provincial Facundo Tignanelli; Martín Rivas, presidente del Colegio de Abogados local; Jorge Rodríguez, Juez Federal; Patricia Ochoa, Fiscal General; y Marcelo García, Defensor General.
El proyecto busca “conformar” una Mesa Territorial de Acceso a la Justicia de La Matanza.
“Un espacio desde el cual impulsar iniciativas para fortalecer las tareas de los equipos territoriales, intercambiar experiencias, identificar problemáticas comunes y analizar las realidades de las comunidades donde se desarrolla el trabajo cotidiano”, detallaron desde la organización.
Según señalaron, “la tarea territorial presenta numerosos desafíos, pero también constituye una parte fundamental de la respuesta que debemos construir frente a una sociedad que, en muchos casos, observa al Poder Judicial con desconfianza y distancia. Los dispositivos de acceso a la justicia cumplen un rol estratégico en la reconstrucción de ese vínculo, acercando derechos, acompañando a las personas más vulneradas y fortaleciendo la presencia del Estado en los territorios”.
En es sentido, consideraron “fundamental”, fortalecer la articulación entre la universidad, el Poder Judicial provincial, las ONG, los referentes territoriales y la Iglesia, actores que desarrollan una presencia cotidiana en los barrios y conocen de primera mano las necesidades y demandas de las comunidades.
“La experiencia demuestra que el acceso a la justicia resulta más efectivo cuando se construyen redes de trabajo y cooperación con quienes sostienen tareas de acompañamiento, organización comunitaria y promoción de derechos”.
Obispo García: “Una Justicia que llegue a tiempo y se haga cargo de la vida”
“La justicia está llamada a armonizar la vida de la sociedad. A cuidar los vínculos, proteger a los más débiles, reconocer los derechos y poner límites a aquello que destruye la convivencia. Por eso, su misión no puede agotarse en castigar. Tiene también la responsabilidad de reparar y de contribuir a que podamos vivir juntos con dignidad”.
“En nuestros barrios populares, tristemente estigmatizados y muchas veces criminalizados, la justicia suele llegar tarde y a destiempo. Llega cuando un chico ya está atrapado por el consumo, cuando una familia está quebrada, cuando hubo un robo, cuando alguien fue herido o cuando una madre tiene que reconocer el cuerpo de su hijo”.
“Y entonces aparecen el expediente, la investigación, la imputación, la sentencia. Todo eso tiene su lugar y su necesidad. Pero queda una pregunta que no podemos dejar de hacernos: ¿dónde estuvimos antes?”.
“Antes del delito hubo una historia. Hubo una infancia, una casa, una escuela. Hubo puertas abiertas o puertas cerradas. Hubo adultos presentes o ausencias que nadie cubrió. Hubo gritos silenciosos y pedidos de ayuda que nadie escuchó o que se perdieron entre oficinas”.
“No estoy diciendo que la pobreza conduzca necesariamente al delito. Sería injusto afirmarlo: la enorme mayoría de nuestro pueblo trabaja, lucha y cuida a los suyos en condiciones muy difíciles. Precisamente por eso, no podemos permitir que se identifique un barrio con el crimen ni que vivir en determinado lugar convierta a alguien en sospechoso.
“Pero tampoco podemos ignorar que el abandono, la falta de oportunidades y la ruptura de los vínculos dejan a muchas personas más expuestas a quienes se aprovechan de su fragilidad”.
“Donde el Estado se retira, otros ocupan ese lugar. Cuando faltan oportunidades y protección, el narcotráfico, se hace narco estado y encuentra terreno para ofrecer dinero, pertenencia y una aparente salida”.
“Por eso duele que nuestra mirada se detenga solamente en el último eslabón: el chico que vende, el que vigila, el que consume. Hay que mirar también a quienes organizan, financian y se enriquecen; a quienes protegen esas estructuras y a quienes permiten que sigan funcionando”.
“Por eso, desde la ´reglas Papa Francisco´ queremos proponer una justicia situada. Una justicia que conozca el territorio donde viven las personas sobre las que tiene que decidir”.
“Que sepa qué significa recibir una citación cuando no hay dinero para viajar. Qué significa hacer un trámite cuando no se sabe leer bien. Qué significa denunciar cuando después hay que volver a una cuadra donde vive quien amenaza. Qué significa cumplir una exigencia cuando no hay un domicilio estable, un tratamiento disponible o un adulto que acompañe.
Una justicia situada escucha estas condiciones para que sus decisiones puedan hacerse efectivas en la vida real”.
“Y una justicia reparadora comienza por reconocer a quien sufrió el daño. Escuchar a la víctima, protegerla, acompañarla y procurar reparación. Muchas veces esa víctima pertenece al mismo barrio y carga con las mismas carencias. Pero también busca que quien hizo daño asuma su responsabilidad y encuentre un camino concreto para cambiar. Porque una respuesta puede cerrar un expediente y dejar intactas las condiciones para que todo vuelva a suceder”.
“La reparación necesita hacerse vida: en la protección de la víctima, en la responsabilidad de quien dañó y en la reconstrucción de los vínculos de la comunidad”.
“Quisiera terminar con un deseo: que nuestros barrios puedan conocer a la justicia también por su capacidad de escuchar, proteger y reparar”.
“Que una madre que pide ayuda encuentre una respuesta antes de tener que llorar a su hijo. Que un chico amenazado encuentre protección antes de quedar atrapado. Que una víctima pueda denunciar sin quedar más expuesta”.
“Que alguien que quiere cambiar encuentre un camino que pueda recorrer de verdad. Una sociedad justa necesita poner límites al daño y hacerse cargo de las condiciones que permiten vivir con dignidad”.
“Ustedes tienen una responsabilidad enorme. Y quienes acompañamos la vida de nuestras comunidades también tenemos la nuestra. Podemos encontrarnos en esa tarea: escuchar mejor, trabajar juntos y asumir que detrás de cada causa hay personas cuya vida merece ser cuidada”.
“Que la justicia llegue a tiempo. Que mire toda la historia. Que ayude a reparar lo que se rompió y a abrir un futuro donde hoy parece que no lo hay”.
Tignanelli: “Vamos a impulsar en el Consejo de la Magistratura las reglas del papa Francisco”
El legislador bonaerense y vice del Consejo de la Magistratura, anunció en el panel que se impulsará la semana que viene en la próxima sesión del Consejo “para que las reglas del papa Francisco sean incorporadas como material obligatorio para la escuela judicial en la provincia de Buenos Aires”.
Esto señaló el dirigente local, “es para que todo aquel colega que quiera acceder a la Magistratura tenga que conocer las reglas que propone el papa Francisco”.
Mena: “Hablar de justicia en la República Argentina y en la provincia de Buenos Aires es hablar de desigualdad”
El titular de la cartera de Justicia bonaerense, señaló la relevancia de la jornada y destacó un salón colmado “de usuarios del sistema de Justicia”.
“Muchos de los que están aquí, no son ni abogados, ni jueces, ni fiscales, ni defensores, sino que por uno u otro motivo, han pasado, pasan o los atraviesa el sistema de Justicia de la provincia; por eso esto es bienvenido y muy provechoso”.
A su vez, marcó que “hablar de justicia en la República Argentina y en la provincia de Buenos Aires es hablar de desigualdad”.
“El azar y mucha suerte, hace que uno nazca en un lado o nazca en otro. Si uno no tiene es claro a la hora de ejercer la función pública, tiene un gran problema”.
“Tenemos un problema en el acceso a la Justicia, porque la desigualdad accede a la Justicia por el peor camino posible, por el camino que más profundiza a la desigualdad, que es la Justicia penal”, detalló y agregó: “Si todos tuviéramos la suerte de conocer a la Justicia por otro camino que no sea el penal, la historia sería muy distinta”.
“Venimos, fruto de la desigualdad que presenta nuestro país, de muchas décadas donde la mayoría de nuestros ciudadanos conocen a la Justicia a través de su peor cara; y eso es lo que tenemos que trabajar para revertirlo y tiene mucho que ver con los temas que hoy se tratan acá”.


