Nicolás Hermosilla fue baleado por sicarios en Rafael Castillo en medio de una ola de crímenes de venganza por el control del negocio de la droga.
Nicolás Alejandro Hermosilla era su nombre, alias “El Gordo Nico”, un ex albañil y trabajador gráfico con domicilios en Virrey del Pino y Tristán Suárez. Tenía 32 años, y una larga lista de antecedentes. Los datos precisos de su muerte trascendieron en las últimas horas.
La Policía Bonaerense llegó a la escena del hecho, en el cruce de las calles Carcarañá y Lavallol, en el barrio La Juanita.
Allí estaba Hermosilla, casi muerto, boca abajo en el suelo. Los médicos que llegaron en una ambulancia pronunciaron su fallecimiento.
El fiscal Adrián Arribas, de la UFI de Homicidios matancera, está a cargo de esclarecer el caso, con tareas encomendadas a la Superintendencia AMBA Oeste de la Policía Bonaerense.
La misma Superintendencia, en paralelo, investiga el negocio narco de “El Gordo Nico”.
Su muerte, por otra parte, marcó el final de un turno judicial particularmente intenso. El 13 de octubre, cuatro días antes, un ataque sicario con un fusil calibre .223 sacudió a González Catán ayer domingo por la noche.
La víctima fatal, identificada como Adán Bogarín Britez, nacido en Paraguay, recibió diez disparos, de acuerdo al conteo de los forenses policiales.
El hecho ocurrió en el cruce de Armonía y Larraya, a veinte cuadras de la escena del crimen de “El Gordo Nico”.
Eriberto Azamendia, otro ciudadano paraguayo, fue asesinado esa misma semana, también en González Catán. Recibió trece tiros en la cara, un enjambre de plomo bajo el pómulo derecho. La Bonaerense encontró una ametralladora FMK-3, de fabricación argentina en su casa.


