El temporal, que se desató el pasado 7 de marzo, dejó 16 víctimas mortales confirmadas y a más de 1.700 personas sin hogar. "Donde está el dolor ajeno, estamos nosotros".

Por Giuliana Caivano
Tras las inundaciones que golpearon a Bahía Blanca, en las cuales dieciséis personas murieron y decenas de familias debieron ser evacuadas, ocho Bomberos Voluntarios de La Matanza viajaron a la zona a demostrar una vez más de qué están hechos: vocación y compañerismo.
Con emoción, relataron su estadía allí y el desafío de controlar sus sentimientos mientras brindaban asistencia a quienes lo perdieron todo en la localidad de Cabildo.
Dialogamos con ellos, los voluntarios que viajaron rumbo a una zona crítica, con los sentimientos a flor de piel y con la fuerza de un equipo decidido a colaborar.
Ellos son el Ayudante Mayor, Ezequiel Fiorenza; Ayudante Principal, Alejandro Guglielmi; Ayudante De 1° Ana Pérez; la Subayudante Pamela Miguel; y los Bomberos Roberto Joannou; Mónica Espinola, Gisela Eslal y Mauro Idaberry, de la institución local presidida por Gustavo Cid.

Al comenzar con sus relatos, lo primero que mencionaron fue la magnitud del desastre. Aunque ya habían asistido en otras inundaciones, esta superaba todo lo que habían visto. El temporal había sacudido a toda una ciudad.
“Hicimos tareas de limpieza, ayudamos a la gente, tratamos de limpiar veredas, calles, porque era impresionante la cantidad de barro que había quedado después de que bajó el agua”, detallaron sobre las tareas de asistencia que realizaron.
“El mayor desafío al que nos enfrentamos fue controlar las emociones, porque fue devastador ver a toda esa gente que lo había perdido todo”.
“Manejar lo que sentíamos fue importante, para no llevar más tristeza a la gente que ya estaban muy tristes. Los niños nos admiraban y querían sacarse fotos con nosotros, los bomberos, probarse los cascos, y por lo menos, en ese pedacito de tiempo, poder transmitirles a ellos un poquito de alegría, fue algo muy grato”, recordaban.
Al seguir consultando sobre su dedicación, los y las numerarias del distrito mencionaron que lo que los convoca es la vocación. Esa vocación también implica que en algunas oportunidades tengan que hacer sacrificios, refiriéndose a las veces que deben ausentarse en sus familias, o en sus trabajos, para asistir a quienes necesiten, “como al menos los Bomberos Voluntarios de Matanza tratamos de la mejor manera posible”, agregaron.

“Como grupo nos caracterizamos por el compañerismo, todo el tiempo sosteniéndonos y manteniéndonos unidos y conocernos con los otros cuerpos de bomberos, intercambiar diferentes tipos de enseñanzas, y estar más comprometidos, nos dio mucha confianza”, continuaron.
Por otro lado, quisimos preguntarles a nuestros bomberos de Matanza sobre la importancia del voluntariado, a lo que respondieron: “Para nosotros es entender el dolor de los demás. Nosotros entregamos nuestras vidas sin pedir nada a cambio, porque somos bomberos voluntarios”.
“El voluntariado creo que es lo más fuerte y lo que nos moviliza a la mayor parte de los bomberos es el dolor ajeno. Donde está el dolor ajeno, estamos nosotros”, agregaron.
Otro de los puntos importantes a remarcar en esta, y en otras experiencias como de las que fueron parte los bomberas/os matanceros como fue el caso de Villa Gesell, con el derrumbe del Hotel Dubrovnik, fue que sin el apoyo de la familia, “sería imposible” porque, tal como añadieron: “Pasamos mucho tiempo en el cuartel, cada situación que vivimos en cada servicio, sin el apoyo de nuestra familia no podría suceder”.
Del mismo modo, remarcaron el apoyo y la confianza de sus jefes o superiores en sus trabajos, ya que son quienes les dan acceso a que asistan en cada servicio que se los necesita.
“Queremos agradecer profundamente a los vecinos de Cabildo, que nos recibieron con los brazos abiertos, la comodidad que nos hicieron sentir y la disposición de la gente para nosotros fue muy fortalecedor”, señalaron.
“Hacíamos 50 kilómetros de ida y de vuelta, cada vez que íbamos al comando de incidente. Entonces, todos los días la gente de Cabildo nos ofrecía el desayuno, almuerzo, merienda y cena”, expresaron a modo de agradecimiento.
“En especial queremos agradecer a la Jefatura, a la Comisión Directiva, quienes nos dieron su confianza para que trabajemos para y por el prójimo”.
Como un mensaje final, quisieron destacar la importancia del bombero voluntario. “Porque no es solo ir y apagar un fuego. A veces tenemos que dejar el trabajo, dejar la familia, para asistir a los que necesitan”.