Un joven de 27 años, con antecedentes por homicidio, fue detenido en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, acusado de integrar una violenta organización criminal dedicada a asaltar choferes de aplicaciones de transporte y vinculada al crimen de un conductor de la app Didi ocurrido el 24 de febrero de este año.
La captura estuvo a cargo de agentes del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal Argentina (PFA), que venían siguiendo los pasos del sospechoso desde hacía varios meses.
Con esta detención, se completa el desbaratamiento de la banda, de la que ya habían sido apresados otros cinco integrantes en distintos operativos realizados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Según fuentes policiales, el detenido fue puesto a disposición de la justicia para prestar declaración indagatoria y quedó imputado por los delitos de asociación ilícita y robo con armas, además de su presunta participación en el homicidio del chofer de Didi. La investigación busca determinar el rol preciso que cumplió en cada uno de los hechos que se le atribuyen al grupo.
De acuerdo con la pesquisa, la organización operaba en distintas zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, aprovechando aplicaciones de transporte de pasajeros para atraer a las víctimas.
Los delincuentes solicitaban viajes simulando situaciones de urgencia, en particular falsas emergencias médicas, con el fin de evitar sospechas y garantizar que los choferes acudieran rápidamente al punto de encuentro.
Una vez que el conductor llegaba al lugar indicado, era sorprendido por los integrantes de la banda, que en algunos casos se hacían acompañar por mujeres o menores de edad para reforzar la coartada y dar una apariencia de normalidad.
Allí se concretaba la emboscada: mediante el uso de armas de fuego y violencia física reducían a las víctimas.
Los investigadores atribuyen al grupo al menos 15 hechos delictivos, además del homicidio del chofer de Didi. En cada episodio, los atacantes se apoderaban de dinero en efectivo, teléfonos celulares, documentación personal, prendas de vestir y distintos accesorios de los vehículos, que en algunos casos también resultaban dañados.
La secuencia de robos, caracterizada por un elevado nivel de violencia, generó fuerte preocupación entre choferes y empresas de transporte por aplicación, que vienen reclamando mayores medidas de seguridad.
La modalidad de las falsas emergencias médicas se había convertido en una marca distintiva de esta organización, lo que permitió a los investigadores vincular distintos casos ocurridos en barrios de la Ciudad y en áreas del conurbano.


