El emblemático edificio ahora cuenta con nuevos ascensores diseñados especialmente para su estructura. El desarrollo estuvo a cargo de la empresa matancera Servas.

Semana a semana, El Molino despierta la curiosidad de vecinos y turistas que aprovechan la visita para conocer las entrañas del edificio que fue mucho más que un despacho de café, comidas y delicias dulces.
La Confitería del Molino retomó las visitas guiadas gratuitas y nuevamente se transformaron en un furor. Todos los viernes a las 12 se habilitan las reservas en la web oficial y los cupos disponibles vuelan. En cuestión de dos o tres minutos la ticketera se bloquea y aparece el anuncio “¡cupos agotados!”.
Icono del Art Nouveau -obra del arquitecto italiano Francisco Gianotti, autor también de la Galería Güemes-, en sus subsuelos funcionaba prácticamente una planta de elaboración de panificados que, además, proveía insumos a otras confiterías históricas, como L’Aiglon, la Richmond y La Ideal.
REAPERTURA DEL CAFÉ
Hoy -a casi 12 años de la sanción de la ley que la declaró de “utilidad pública” y a 8 años de la toma de posesión por parte del Palacio del Congreso- continúa siendo una pregunta sin respuesta.
El Edificio del Molino se encuentra administrado desde el Congreso, a través de una “comisión especial”. Se trata de un órgano de asesoramiento que se creó ex profeso para darle seguimiento de todo cuanto acontece con la confitería; no sólo el proceso de restauración, sino también el de mantenimiento y el de licitación de la confitería.
En este caso en particular, es una bicameral, y debería estar integrada por ocho diputados y senadores. Actualmente están nombrados sólo dos, Martín Menem y Victoria Villarruel, cada uno de ellos representando a las cámaras de Diputados y Senadores, respectivamente. Laura Oriolo es la secretaria administrativa de la comisión.
A través de licitaciones públicas, solo se llevan a cabo tareas de mantenimiento; por ejemplo, el servicio de ascensores, salas de máquinas y monta platos.
Durante 2025 hubo otras ocho licitaciones, también de mantenimiento de fachadas, de instalaciones sanitarias, servicio de limpieza y plagas y compra de ropa de trabajo.
Sin información oficial sobre el avance de la puesta en marcha de la confitería (tampoco sobre el motivo por el cuál se redujo el circuito de las visitas)
COLOCACIÓN DE LOS ASCENSORES
La obra fue desarrollada por Ascensores Servas, fundada en 1975, que es hoy un proveedor líder de soluciones verticales en Argentina y una empresa de referencia en América Latina.
“En la restauración de la Confitería El Molino, uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires, asumimos el desafío de integrar tecnología de transporte vertical de última generación respetando cada detalle de su valor patrimonial”, señalaron.
Además, detallaron que desarrollaron “una solución que permitió incorporar nuevos ascensores sin intervenir la estructura original, combinando innovación, accesibilidad y eficiencia con el cuidado que una obra de esta magnitud requiere”.
“En Servas trabajamos para que cada solución responda a las necesidades del edificio, respetando su identidad arquitectónica y funcional”, concluyeron desde la empresa.


