Con un reclamo que lleva más de cuatro décadas, vecinos del barrio 22 de Enero y de otros sectores de Ciudad Evita se movilizaron y recurrieron al obispo de San Justo, monseñor Eduardo García, para pedirle que interceda ante las autoridades y acompañe el pedido de escrituras y asfalto.
FOTOGRAFÍAS: LA VOZ DE SAN JOSÉ

Por Giuliana Caivano
La movilización fue impulsada por la Coordinadora de Ciudad Evita Popular (CICEP) y contó con el acompañamiento de instituciones y organizaciones de la zona, entre ellas la Iglesia.
En este sentido, antes de llegar al Municipio, los vecinos se acercaron a la Catedral de San Justo para solicitar la intervención del obispo monseñor Eduardo García y entregarle un petitorio en el que le pidieron que actúe como mediador ante las autoridades.
La convocatoria tuvo lugar gracias a los vecinos de los seis barrios que integran Ciudad Evita Popular y que se movilizaron con el fin de reclamar por la regularización de las tierras y el asfalto de los principales accesos, con especial foco en el barrio 22 de Enero, que lleva más de cuatro décadas de existencia.
El Padre Daniel Echeverría, referente de la Iglesia en ese barrio, detalló ante esta agencia que el reclamo comenzó a trabajarse desde principios de año, a partir de conversaciones con el Municipio para generar una mesa en la que participen la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia, La Matanza y los propios vecinos.
Señaló entonces, que el objetivo es avanzar sobre una situación compleja porque las tierras pertenecen a la Ciudad de Buenos Aires, aunque los barrios están asentados en territorio matancero.
“Lo que están pidiendo los vecinos es ser parte de esa negociación o de esa gestión, y no ser meros espectadores a esta altura de la vida, con 50 años de democracia. Lo que se pide es ser parte de eso, saber qué es lo que se está pensando”, sostuvo.
Para las familias involucradas, el punto central del reclamo es la regularización dominial, que les permitiría acceder finalmente a las escrituras de las viviendas que habitan desde hace décadas.
En el petitorio entregado al obispo, los vecinos solicitaron su mediación para que se inicie el proceso de cesión de las parcelas y su posterior regularización, junto con un proyecto de obras de asfalto que contemple, en una primera etapa, la totalidad del barrio 22 de Enero y los principales accesos al resto de Ciudad Evita Popular.
“Son más de 4 mil familias las que habitamos Ciudad Evita Popular”, señalaron en el documento, en el que también remarcaron que el 22 de Enero ya cumplió 40 años de existencia.
El Padre Daniel destacó que la escritura representa mucho más que un documento legal para quienes pensaron en construir su vida en aquel barrio.
“Es la certeza, la seguridad de que este pedacito de tierra que vienen cuidando desde hace 40 años y este barrio que construyeron y que el Estado les dio la espalda. Hoy necesitan tener el reconocimiento a todo el trabajo de 40 años de vecinos que se pusieron al hombro el barrio”, afirmó.
Según explicó, buena parte de las mejoras que hoy existen en el barrio fueron construidas por los propios vecinos y entre las obras que destacó, el Padre mencionó las realizadas durante el gobierno de Néstor Kirchner, como parte de la red de agua, cloacas y algunos asfaltos, y posteriormente la construcción de una escuela, impulsada por la CISU junto con la gestión del Obispado de San Justo.
Sin embargo, remarcó que las familias continúan sin tener la titularidad de las tierras que habitan.
Uno de los argumentos que sostiene el reclamo, es el antecedente de otros barrios de La Matanza que atravesaron una situación similar y lograron avanzar en la regularización, tal como fue en 17 de Marzo, Puerta de Hierro y San Petersburgo, barrios que, según explicó el Padre Daniel, se encontraban bajo una situación dominial similar y ya consiguieron avances en materia de escrituras, urbanización y obras.
“La pregunta de los vecinos es por qué se pudo hacer en el 17 de Marzo y no se puede hacer en el 22 de Enero, que tiene 40 años y los otros barrios son posteriores”, planteó.
En ese sentido, el pedido apunta a que se genere una instancia formal de diálogo y resolución entre los distintos niveles del Estado, pero con la participación directa de quienes viven en el territorio.
El segundo eje de la movilización está relacionado con la infraestructura. Los vecinos reclaman asfaltado para los accesos y calles principales del barrio, una obra que consideran indispensable para mejorar la circulación y evitar las consecuencias de las lluvias.
El Padre Daniel describió el impacto que tienen las inundaciones sobre las familias y vinculó directamente esa problemática con la falta de pavimento. “A 40 años, no podemos salir a Cristianía o a Crovara o a Ciudad Evita con un asfalto mínimo que asegure la accesibilidad del barrio, que sigamos inundándonos. Todo lo que vos lográs comprándote una cama, un colchón, se te va con una inundación”, relató.
El pedido al obispo de San Justo
Antes de movilizarse al Municipio, los vecinos recurrieron al obispo Eduardo García para solicitarle que intervenga como mediador. De este modo, el petitorio recuerda que la Iglesia ya había acompañado los reclamos de otros barrios de la zona y plantea la necesidad de que se repita esa disposición.
El documento también recupera una de las frases históricas vinculadas al territorio y al trabajo social de la Iglesia: “donde existe una necesidad, nace un derecho”.
Durante el encuentro, García respaldó la necesidad de sostener el reclamo y puso el foco especialmente en las generaciones que vienen. “Para los que vienen después, para los chicos que ya desde hace más de cuarenta años este barrio vienen sufriendo estar marginados de todo avance, de todo crecimiento, de toda dignidad, de toda urbanización, y que puedan tener realmente las escrituras”, expresó el obispo.
Y agregó: “No hay que aflojar pidiendo. Y seguir pidiendo significa que creemos que vale la pena, creemos que es necesario, creemos que es bueno, creemos que lo necesitamos, y creemos que lo necesitan también los que vienen después”.
El Padre también buscó dejar en claro el lugar que ocupa la Iglesia dentro del reclamo. Según explicó, la movilización no fue impulsada por la parroquia, sino por los propios vecinos, y la Iglesia se sumó como acompañamiento.
“Es una organización barrial, son los vecinos y las vecinas. Nosotros estamos acompañando”, explicó y remarcó que el acompañamiento se vincula con la histórica consigna de Tierra, Techo y Trabajo.
La expectativa ahora está puesta en que se concrete una instancia de diálogo entre los distintos organismos involucrados y que los propios habitantes de Ciudad Evita Popular puedan sentarse en esa mesa.
Para finalizar, Daniel resumió: “Lo que esperamos es ser parte de la gestión de esto, no ser espectadores o meros beneficiarios de una negociación” y advirtió que, si no hay respuestas concretas, los vecinos continuarán movilizándose para insistir con sus reclamos.


