La influencer Macarena Distefano continuará el proceso desde su domicilio tras la decisión judicial. La investigación sigue en marcha y los peritos analizan celulares y otros elementos secuestrados para determinar el alcance de la presunta actividad narco.
La Justicia resolvió otorgarle el beneficio de la prisión domiciliaria a la joven influencer de La Matanza que permanece procesada en una causa por presunta comercialización de estupefacientes.
La decisión fue adoptada mientras continúa la investigación judicial que intenta determinar el alcance de las maniobras que se le atribuyen y la posible participación de otras personas vinculadas al expediente.
La acusada, que alcanzó notoriedad en redes sociales gracias a los videos que publicaba en TikTok, había sido detenida durante un operativo realizado por fuerzas de seguridad en el que también se secuestraron distintas cantidades de droga, dinero en efectivo, teléfonos celulares y otros elementos considerados de interés para la causa. A partir de esas pruebas, la fiscalía avanzó con la imputación por presunta comercialización de estupefacientes.
En las últimas horas, el juez interviniente hizo lugar al pedido presentado por la defensa y autorizó que la joven continúe el proceso bajo arresto domiciliario.
Para acceder a ese beneficio, deberá cumplir una serie de condiciones impuestas por la Justicia, entre ellas permanecer en el domicilio fijado y quedar sujeta a controles periódicos, además de respetar las restricciones que establezca el tribunal.
La investigación continúa abierta y los peritos analizan el contenido de los dispositivos electrónicos secuestrados durante los allanamientos, con el objetivo de reconstruir la actividad desarrollada por la imputada y establecer si existía una estructura organizada dedicada a la venta de drogas o si actuaba de manera individual.
El caso generó una amplia repercusión pública debido a la popularidad que la joven había adquirido en las redes sociales, donde acumulaba miles de seguidores y compartía contenido relacionado con su vida cotidiana.
La acusaban de vender droga y ser parte de una supuesta banda dedicada a la venta de tusi en boliches de la zona oeste como el hoy cerrado Pinar de Rocha.
Tras su detención, gran parte de esa actividad quedó bajo la lupa de los investigadores, quienes buscan determinar si algunas publicaciones podrían aportar información útil para el expediente.


